¿Habéis amado alguna vez? Y ¿Habéis tenido la certeza de haberlo estropeado todo irremisiblemente?Al parecer, Chris Isaak sí. Tras tantos años desde la publicación de "Forever Blue" se puede afirmar sin miedo al ridículo que la hermosa tristeza y melancolía que rebosan en cada segundo que transcurre de principio a fin de ese disco hacen de él la mejor obra jamás firmada por el hombre del tupé.
Muy mal lo tuvo que pasar Chris por aquellas fechas anteriores a su gestación. Lamenté desde lo personal que un tipo con su carisma y clase viviera eso, pero artísticamente parió una obra de arte que no pertenece a ningún estilo, correiente o década de la música del siglo pasado. "Forever Blue" es una obra maestra intemporal, el álbum que todo músico y compositor querría tener entre sus creaciones. Admirable. Si estás vivo has de adentrarte en sus notas, debes escucharlo. La inmersión es dolorosa, terriblemente otoñal, pero para nada caduca.
Un aviso: hay que armarse de valor porque la experiencia puede ser demasiado dura.
Trece cortes divididos espiritualmente en dos bloques iguales de seis temas cada una y una pieza central que marca el punto de inflexión. Chris Isaak te lleva cuesta abajo al infierno de su dolor para culminar en la pieza que da título al disco, mi favorita. Nuca algo tan simple como decir "triste para siempre/porque le amas/pero ella a ti no" sonó tan terriblemente desgarrador. Es en "Forever Blue" -la canción- cuando el protagonista toca fondo y su dolor supera ese umbral para llegar a morir; la realidad cristaliza en un hecho: "Noy hay motivo por el que vivir/Por mucho que haya que hacer/Nuevas lágrimas que derramar/Viejas canciones que cantar/Y estar triste por siempre jamás". Es definitivo: Ella no va a volver.
Y no muere uno. Es peor aún. Vivir el desengaño de un amor que se creyó para siempre y sufrir la tristeza de esa ausencia, el desprenderse lentamente de todo para quedarte triste para siempre, no es tarea fácil. Y, como tal, la densidad del azul oscuro que todo lo atrapa cuando se siente ese horroroso infierno de frío no deja insensible. Ese amor parte para siempre, te cambia cuando ya no está y todo son reminiscencias de lo que un día estuvo tan vivo justo donde ahora sólo hay sombras. Los recuerdos de un espejo que una vez reflejó amor y ahora sólo es un espejo vacío.
Definitivamente, hay que tener valor para escucharlo. Escucharlo, he dicho. Nada de dejar que suene mientras... "Forever Blue" no se comparte con nada. Uno se detiene a escucharlo; hay que escucharlo.
Hace mucho ya que las hojas azules lucen vivas en el árbol de Chris. Trece hojas que no se secaron para estar, por siempre jamás, tristes.
Forever Blue...
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