Cuando Grant-Lee Phillips siguió en solitario con su carrera después de Grant-Lee Buffalo demostró su querencia a los medios de composición más tradicionales. De esta guisa vuelve tras “Strangelet” (2007) con el excelente puñado de temas que conforman en “Little Moon” una perfecta continuación sonora y una excusa más que justificada para cargarse su guitarra a la espalda y echarse a la carretera… O a la calle, cual trovador en Star Hollow.El viaje a la introspección y la geografía interior en la que perderse para reencontrarse con las esencias y cuya banda sonora se ha vinculado históricamente a nombres tan grandotes como Petty, Young, Earle o Louris&Olson empieza a pedir una oportunidad para el hombre de la acústica de doce cuerdas después de casi seis discos a lo largo de la pasada década; así de empeñado está en demostrar, con su perseverante calidad, que sabe de qué va esto del sonido americano.
Su tan efectiva combinación de bien terminadas melodías vocales (Grant-Lee conoce muy bien todos los rincones de su voz y es probablemente el instrumento que mejor domina), de cadencias de lo más arraigadas a la imaginería popular, junto a arreglos de piano, guitarras y demás instrumentos de cuerda, probablemente no descubrirá a los escépticos nada nuevo bajo el sol y, sin embargo, no hay ni pizca que sobre de este “Little Moon”.
El californiano –a quien la rumorología le une recientemente al líder de los Jayhwawks en los estudios de grabación- vuelve a cultivar todos los registros estilísticos que se disfrutaban a cuentagotas en su rol esporádico de músico callejero oficial en Gilmore Girls (“Good Morning Happiness” así suena), y tras un “Strangest Thing” que ya lo hubiera querido Louris para el “Sound Of Lies” se divierte susurrando en el tema que titula este larga duración. “I Ain’t The Same Old Cold War Harry” es el tema que Paul McCartney compondría con Blind Melon en un viaje lisérgico, “Seal With A Kiss” es un perfecto y merecido sucesor del mejor sonido Petty de los 90’s, hay incluso reminiscencias a Orbison en “Nightbirds”… Sí, Phillips sabe lo que hace cuando se trata de componer, manteniendo a un nivel excelente. No, no queda apenas un atisbo de los búfalos que tanto gustaron a Michael Stipe hace casi dos décadas.
En un momento en el que la música ya no supone negocio a costa del autor habrá que apresurarse a proteger y reivindicar la labor de artesanos de la música cuyo afán en tallar nuevas joyas es tan difícil de dar continuidad. Se apunta a Grant-Lee Phillips a la moción, por favor.
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